Estare de vacaciones hasta fines de Mayo.

Sergio Calderon

EL NARCISISMO COMO POLITICA EXTRANJERA


Abril 22, 2009


El Presidente Obama acaba de regresar de su primera gira por Europa donde se reunió con los jefes de gobierno de la OTAN y del “Grupo de los Veinte”, y de su primer viaje a América Latina para participar en la Cumbre de las Américas. Al mismo tiempo le propuso al régimen radical de Irán participar en negociaciones bilaterales con los Estados Unidos, al gobierno de Rusia “recalibrar” las relaciones tensas entre los dos países, y al régimen de Corea del Norte le advirtió que podría sufrir “severas consecuencias” si llevaba a cabo sus amenazas de lanzar un misil capaz de alcanzar las costas americanas.


A pesar del corto tiempo del Presidente Obama en el poder (tres meses), ya se vislumbran los contornos de su política extranjera, y creo que es un buen momento para analizarla.


Durante su gira por Europa, Barack Obama se “excusó” por la “arrogancia” de pasadas administraciones americanas, sobre todo la de su predecesor. No importa que esa aseveración es altamente debatible, y que sin los sacrificios de los Estados Unidos Europa sería hoy parte de un Imperio Alemán o de una expansiva Unión Soviética. No importa que mientras los Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial, le extendió ayuda económica masiva a los gobiernos europeos para realizar la reconstrucción de una Europa en ruinas, y que les brindó protección militar (pagada por los contribuyentes americanos) por varias décadas, permitiéndoles manejar sus presupuestos sin el gravamen que impone la protección física de sus territorios durante la Guerra Fría.


Lo importante para el Presidente Obama era dejar bien claro que EL, Barack Obama, representaba un cambio radical y positivo en los Estados Unidos, que su administración “finalmente” reconocería a sus colegas europeos como “iguales”, y que la “funesta era del unilateralismo” americano había llegado a su fin. Europa no volverá a ser intimidada por las imposiciones de la arrogante política americana, porque el Presidente Obama es ahora un miembro más de la comunidad internacional.


Eso no quiere decir, de acuerdo con la Doctrina Obamista, que las amenazas a la paz mundial desaparecerán, pero la era de las confrontaciones innecesarias, de las amenazas y de denuncias a los gobiernos que discrepan de la política de los Estados Unidos, será reemplazada por nuevas iniciativas fundamentadas en el “respeto mutuo”, las negociaciones bilaterales, y la coordinación con los aliados.


Sus colegas europeos no tardaron en rechazar su petición para desplazar nuevas tropas aliadas en Afganistán, y de “estimular” el crecimiento económico con nuevos déficit presupuestales.


Quizás como un reto a sus pronunciamientos en Europa, Corea del Norte preparó el lanzamiento de un misil capaz de amenazar las costas Americanas. La respuesta de Obama fue fulminante: Rules must be binding. Violations must be punished. Words must mean something” (Las reglas tienen que ser aplicadas. Las violaciones tienen que ser castigadas. Las palabras necesitan ser creíbles). A las pocas horas de ese pronunciamiento, Corea del Norte lanzó su misil. Los Estados Unidos llevaron sus quejas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde el veto de China y de Rusia empantanó las discusiones durante varios días.


Mientras tanto, Corea del Norte expulsó a los observadores de la ONU de su territorio, y comenzó el proceso de reactivación de su programa nuclear. Finalmente, la ONU “declaró su incomodidad” con el régimen coreano. El primer reto internacional al Presidente Obama terminó siendo su primer fracaso, a pesar de su brillante elocuencia.


Obama dirigió un video al pueblo Iraní prometiendo olvidar las diferencias del pasado entre los dos gobiernos, de comenzar una nueva era de negociaciones y de buena voluntad, e invito al gobierno de Irán a participar en conversaciones bilaterales, cambiando radicalmente la política extranjera de los Estados Unidos por muchos años.


El gobierno de Irán respondió con sus diatribas características, acelerando el desarrollo de su programa nuclear. La retórica de Mahmoud Ahmadinejad reiteró la intención de Irán de continuar su programa nuclear, y para enfatizar el discurso, arrestó una periodista americana, Roxana Saberi, acusada de espionaje, y quien posteriormente fue condenada por su “delito”. En este momento, la periodista es un rehén político del régimen Iraní.


Antes de su participación en la Cumbre de las Américas en Trinidad-Tobago, el Presidente Obama levantó las restricciones sobre los viajes y las remesas de los cubanoamericanos a Cuba, impuestas por el Presidente Bush en 2004. Quizás Obama pensó que el levantamiento de las restricciones facilitaría su participación en la Cumbre, y evitaría que el tema del embargo americano al régimen cubano se convirtiera en el tópico central de la reunión.


En la Cumbre, el Presidente Obama de nuevo se disculpó por los errores y abusos cometidos por los Estados Unidos en América Latina en el pasado, y le aseguró a los gobernantes presentes que EL, Barack Obama, representaba un cambio radical (“no me culpen por lo que ocurrió cuando yo solo tenía tres meses de nacido”) en la política Americana. Para enfatizar su nueva política de acercamiento, negociaciones, y diplomacia constructiva, Obama estrechó cordialmente las manos de Chávez y su círculo de acólitos, y escuchó pacientemente mientras Daniel Ortega fustigaba a los Estados Unidos por su injerencia en América Latina. Mientras la Presidente de Argentina demandaba el final del embargo a “la hermana República de Cuba”, el Presidente venezolano aprovechó la oportunidad para regalarle un libro a Obama en el que el autor culpa a los Estados Unidos por todos los problemas de América Latina, pasados, presentes, y futuros.


Todavía es muy pronto para analizar las consecuencias de la Cumbre de las Américas, y muchos conocedores aplauden el “nuevo curso” que se ha trazado los Estados Unidos en sus relaciones con América Latina. Muchos señalan a la cordialidad en la reunión para predecir la normalización de relaciones con Cuba y Venezuela, y un nuevo “respeto” por el vecino norteamericano. Por lo pronto, el Presidente Obama no rechazó la tendencia autoritaria en América Latina y la intervención militar del régimen venezolano en Colombia, por ejemplo.


Hablando de Colombia, Obama tampoco le ofreció apoyo a los gobiernos democráticos latinoamericanos, como Colombia, y solo vimos las fotos de sus charlas con Hugo Chávez, no con el Presidente Uribe. Y por supuesto, ni una sola palabra sobre el Tratado de Libre Comercio con Colombia, algo al que el Presidente Obama se opone. Ya veremos cuáles son los resultados de esta Cumbre a largo plazo, pero no me cuento entre los optimistas.


La política extranjera del Presidente Obama se fundamenta en confesiones públicas de supuestos errores y transgresiones que los Estados Unidos han cometido en años antes de su elección, y en extenderle un ramo de oliva a nuestros expresos, supuestos, y potenciales enemigos. De acuerdo con la Doctrina Obamista, los Estados Unidos carece de la “superioridad moral” que pretendía poseer en el pasado, y nuestros enemigos han utilizado esa “arrogancia” para promover sus causas. Con la nueva actitud de autoflagelación y humildad, el nuevo Presidente marca la pauta para un mejor entendimiento entre las naciones del planeta, sin pasar juicio sobre sus “características nacionales”. Todos somos iguales.


Si tuviera que escoger una palabra para definir la política extranjera del Presidente Obama, sin duda seria “narcisismo”. El Presidente Obama no pierde una oportunidad para culpar a sus predecesores, especialmente George W. Bush, por la impopularidad de los Estados Unidos y consecuentemente por el deterioro en la posición estratégica de este país. En sus primeros viajes al exterior, Obama pretendió reparar esa situación pidiéndole excusas a elementos cuestionables como los regímenes de Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, etc., por el comportamiento arrogante y abusivo de los Estados Unidos en el pasado. EL, Barack Obama, representa la nueva realidad americana.


En ningún momento el Presidente proclamó los principios que han caracterizado a los Estados Unidos por casi tres siglos, el respeto por los derechos del individuo, la limitación Constitucional al poder del Estado todopoderoso, el respeto por la ley y las instituciones, etc. Y no los proclamó porque Obama no cree en esos principios. Su política, a pesar de que su administración sólo lleva tres meses en el poder, es de expandir el poder del Estado, demoliendo precedentes legales y estableciendo nuevas normas de control gubernamental sobre la economía.


En su política extranjera, Obama percibe a los Estados Unidos como cualquier otra nación en el planeta, sin derecho a reclamar el liderazgo moral y el ejemplo que ha representado desde su fundación. Con sólo tres meses en el poder, ya comenzamos a ver las consecuencias de esa visión, en Corea del Norte e Irán, y también en América Latina. Los retos han sólo comenzado.


Y todavía no he abordado la peligrosidad de la publicación de documentos secretos detallando las interrogaciones de terroristas capturados después del ataque de las Torres Gemelas, y de su posición de enjuiciar a oficiales de sus rivales políticos por ofrecerle consejos legales al Presidente anterior.


Sergio Calderón

EL RELAJAMIENTO DE LAS MEDIDAS SOBRE EL RÉGIMEN CUBANO

Abril 14, 2009

Las medidas anunciadas por la administración de Barack Obama ayer no sorprendieron a nadie. El candidato presidencial Obama dejó bien claro su posición de eliminar las restricciones sobre los viajes de los cubanoamericanos a Cuba impuestas por George W. Bush en 2004, y de permitir el flujo de una mayor cantidad de remesas familiares a la Isla. Las elecciones tienen consecuencia, como todo, y el nuevo Presidente anunció oficialmente el relajamiento anticipado de las medidas días antes de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.


Ofrezco las siguientes observaciones para la consideración del lector:


Primero, además de justificar el relajamiento de las medidas por sus intenciones humanitarias, como el facilitar reuniones familiares (de Estados Unidos a Cuba, no viceversa), etc., los que apoyan los viajes a Cuba de cubanoamericanos argumentan que el intercambio de ideas con los amigos y familiares de los viajeros promueven ideas de libertad y rechazo al régimen cubano.


Sin embargo, mi experiencia personal (no puedo citar encuestas al respecto) me sugiere que la mayoría de los cubanos que viajan a Cuba desde los Estados Unidos comparten una visión del exilio y los Estados Unidos muy similar a la que proyecta la maquinaria propagandística del régimen cubano. Esos viajeros generalmente usan el lenguaje dogmático del régimen, que incluye expresiones como “la mafia de Miami”, “el bloqueo”, “la injerencia americana en asuntos cubanos”, etc. No creo que esos viajeros van a promover sentimientos de democracia en Cuba, sino que van a resolver los problemas económicos de sus familiares y nada más. Y eso es sin contar los que van a “vacilar” a Cuba….


No tengo la menor duda de que también van a Cuba otros que aprecian la libertad que disfrutamos en los Estados Unidos, y que definitivamente representan una esperanza para los cubanos en la Isla con quienes se reúnen, pero en mi opinión son los menos.

Segundo, aunque el relajamiento de las medidas resultará en un aumento en los viajes y las remesas a Cuba a corto plazo, no creo que el aumento se sostenga a mediano y largo plazo debido al deterioro progresivo de la economía americana. En mi opinión, el turismo a Cuba y el nivel de remesas disminuirá en los próximos meses a no ser que el gobierno americano decida permitir el viaje de otros ciudadanos americanos (no cubanos de origen).


Tercero, las decisiones del gobierno americano incluyen la posibilidad de negociar transmisiones televisivas a Cuba mediante los satélites, y conexiones al sistema de fibraóptica del internet. Yo no creo que el régimen cubano, que hace solo unas horas realizó redadas en La Habana para confiscar antenas parabólicas y arrestar a sus usuarios, permita que los cubanos tengan acceso a la televisión extranjera y al internet en mayor grado. Será interesante escuchar los argumentos del régimen cuando rechace esas ofertas, pero no tengo la menor duda de que serán rechazadas.


Cuarto, si Obama piensa que anunciando estas medidas evitará ser presionado durante el fin de semana por los gobiernos latinoamericanos para que levante unilateralmente el embargo económico a Cuba, creo que está equivocado. La Cumbre representa una oportunidad propagandística para Cuba, Chávez, y sus aliados, para fustigar a los Estados Unidos y apoyar al régimen cubano. Le sugiero a Obama que acorte su viaje a Trinidad lo más posible.


Es muy pronto para discernir hacia donde se dirige la política de Obama en lo que respecta al régimen cubano, pero mi sospecha es que poco a poco los Estados Unidos van en camino de la “normalización” de relaciones. Eso no quiere decir que la permanencia del régimen está garantizada, porque son muchos los factores influyentes, desde la esperada muerte de Fidel Castro, el deterioro económico universal, eventos en Venezuela, pugnas incipientes en la cúpula del poder, etc. Este es un momento de incertidumbre.


Sergio Calderón

EL PRIMER RETO

Abril 6, 2009

Después de cuatro semanas de una recuperación parcial en las bolsas de valores, algunos economistas se atreven a predecir el fondo del ciclo deflacionario y el comienzo del repunte económico en los Estados Unidos. No solo son las bolsas de valores las que sugieren una recuperación, sino otros indicadores también reflejan o auguran mejoras en la economía en los próximos meses. ¿Tienen razón estos expertos?


Yo no lo creo así, pero todo depende del horizonte de tiempo que se use para medir la actividad económica. El gobierno le ha inyectado TRILLONES DE DOLARES a la economía mediante el mecanismo del “Federal Reserve”, que controla el agregado monetario, y los subsidios patrocinados por el Departamento de la Tesorería, y mediante el déficit gigantesco reflejado en el presupuesto federal. Esos “estímulos” monetarios tienen como objetivo detener el ciclo deflacionario en la economía, provocado por la crisis financiera de 2008, y es muy probable que resulten en un aumento en la actividad económica temporalmente.


El peligro que reconocen los mismos expertos que predicen la recuperación económica, es que el exceso de dólares en circulación, junto con la irresponsabilidad fiscal manifiesta en el presupuesto federal, resultará a mediano plazo en un ciclo inflacionario casi imposible de controlar. El resultado podría ser una repetición, con mayores consecuencias, del ciclo de “stagflation” (débil crecimiento económico junto con un nivel alto de inflación) que caracterizó la presidencia de Carter.


Además del peligro de una inflación descontrolada, yo creo que la política de la administración de Obama (y el Congreso Demócrata) de imponer una agenda de centralización económica representa una amenaza para el crecimiento económico aún mayor que la propia inflación (lea “TODO TIENE CONSECUENCIAS“).


Esto es solo un aparte, porque hoy quiero referirme por primera vez a la política extranjera del nuevo Presidente. Hasta este momento he evitado comentar sobre este tema, ya que Obama lleva solamente dos meses y medio en la presidencia. Pero durante su campaña electoral, Obama prometió una política extranjera fundamentada en el concepto de “multilateralismo”, o sea, una preferencia marcada por la política concertada con otros gobiernos y organizaciones multinacionales como las Naciones Unidas. Obama entonces criticó duramente la supuesta política “unilateral” de George W. Bush, ejemplificada por la invasión de Iraq.


En medio de su primera gira a Europa como Presidente, en la que Obama proclamó su “humildad” y su “reconocimiento” de la “arrogancia” de los Estados Unidos en las relaciones con sus aliados europeos (ese es un tema interesante por su propio peso), el régimen totalitario de Corea del Norte anunció su intención de lanzar un misil con alcance intercontinental, supuestamente para desplazar un satélite en órbita. La respuesta firme de Obama en uno de sus “town meetings” (reuniones informales con ciudadanos promedios) que acostumbraba convocar durante la campaña electoral y que trasladó a Europa, prometió que si Corea insistía en su “provocación”, la respuesta de los Estados Unidos sería contundente (“las violaciones deben ser castigadas… las palabras necesitan ser creíbles”).


Corea del Norte lanzó su misil, ignorando las amenazas vacías del Presidente americano y las maniobras militares en el Pacífico por parte de los Estados Unidos y Corea del Sur. ¿Y cuál es la respuesta de los Estados Unidos? Llevar el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU, donde China y Rusia, que poseen el poder de vetar cualquier resolución que no sea de su agrado, ya han paralizado el debate. Este es el primer ejemplo de la política “multilateral” de Obama, complementando su incapacidad en la gira europea de conseguir el apoyo material de la OTAN en su escalada militar en Afghanistan, y del G-20 en su política fiscal.


El mayor peligro no es Corea del Norte, aunque sus previas ventas de tecnología de misiles a Irán presentan una amenaza inmediata, y aunque su capacidad de construir bombas nucleares y material radioactivo pudiera convertir a grupos terroristas en mayores amenazas a la civilización. El mayor peligro es que este primer reto al nuevo Presidente servirá para que otros regímenes tomen la medida del nuevo Presidente mientras formulen sus planes futuros.


Este “incidente” terminará con una resolución inconsecuente en la ONU, y pronto desaparecerá de los titulares de los medios de comunicación, pero su efecto será profundo. Otros gobiernos, incluyendo nuestros propios aliados, como Israel, cuya propia existencia peligra ante las amenazas de la teocracia iraní, también toman medida del nuevo Presidente, y la lógica demuestra que la política extranjera de los Estados Unidos no es confiable. Ucrania y Georgia también se deben estar preguntando si no sería mejor acercarse a la Rusia de Putín que a los Estados Unidos de Obama. Polonia y la República Checa probablemente debaten sus preocupaciones. Etcetera.


La provocación de Corea del Norte es el primer reto, pero vendrán otros. Hay que ver si el nuevo Presidente aprende de sus lecciones o si su agenda ideológica es más importante. Un mal comienzo.


Sergio Calderón

EL GRAN ARQUITECTO

Marzo 27, 2009

Uno pensaría que estamos en el medio de una nueva campaña presidencial, y que Barack Obama todavía no ha logrado ser electo Presidente de los Estados Unidos. En otra más de sus (demasiado) frecuentes comparecencias públicas, Obama hoy auspició una “reunión comunitaria nacional”, que le permitió al público formular preguntas a través del internet o directamente como parte de la audiencia presente en la Casa Blanca.

Pero bien, el tema de hoy no es el estilo del nuevo Presidente, sino el contenido de su mensaje.

Como detallé en mis comentarios sobre el discurso del Presidente Obama ante el Congreso hace solo un mes (LA VISION DE OBAMA) , el Presidente se proyecta como el “Administrador en Jefe” de una empresa privada, en la que él decide como asignar los recursos para promover la prosperidad de la empresa. El problema es que Obama no dirige una empresa privada, sino un gobierno que la Constitución circunscribe enumerando sus responsabilidades, que no incluyen el manejar la economía del país.

Los Estados Unidos, por más de doscientos años, se ha caracterizado por una economía privada, en la que diferentes empresas compiten con sus propias visiones de cómo utilizar los recursos de la sociedad para ofrecerle opciones a los consumidores. En esa competencia son los consumidores los que deciden mediante sus decisiones en el mercado libre, y consecuentemente algunas de esas empresas ganan y otras pierden, en un proceso de constante renovación. Las empresas con las ofertas más apreciadas por los consumidores reclaman los recursos de la sociedad, no un burócrata sujeto a presiones políticas de todo tipo.

El Presidente Obama propone reemplazar el sistema de múltiples visiones alternativas, todas compitiendo por el “voto” de los consumidores en el mercado libre, con un “plan maestro” que el Estado diseña e impone mediante su poder cada día más amplio y dominante. Como parte de su “plan maestro”, el Administrador en Jefe Obama explicó en su “reunión virtual” de ayer que el Estado promoverá el desarrollo de fuentes de energía alternativa, construirá una gran “red eléctrica” moderna, impondrá un sistema de salud administrado por burócratas del gobierno, asignará enormes sumas al sistema de educación público, y promete “cambiar” nuestra sociedad para que, en su opinión, pueda competir mejor en el plano internacional.

Esta retórica es muy vieja, y la han adoptado numerosos “experimentos sociales” a través de la Historia, como lo hizo la desaparecida Unión Soviética, por ejemplo, dictando como “invertir sus recursos” (léase el dinero y el trabajo de los ciudadanos), promoviendo algunos proyectos gigantescos y eliminando otros. El record histórico de estos experimentos para planificar la economía de una sociedad demuestra que todos han terminado en estrepitosos fracasos, pero eso no desalienta a los nuevos planificadores.

Para lograr sus objetivos, el “Gran Arquitecto” ya ha aprobado leyes valoradas en trillones de dólares para “estimular” la economía, ha propuesto un presupuesto federal que endeudará el futuro de varias generaciones, y con la complicidad del Federal Reserve, la entidad Estatal independiente que regula el dólar, ha impuesto medidas que resultarán en la devaluación de la moneda en el futuro cercano y que desatará una inflación que amenaza la estabilidad de la economía global.

Y el Secretario del Tesoro, Tim Geithner, le exige al Congreso que le otorgue el poder para regular todo tipo de empresas privadas que él considere que “pone en peligro la economía nacional” (algo muy subjetivo), permitiendo la nacionalización de las mismas y ampliando en forma radical el control del gobierno federal sobre la economía del país. Es irónico que sea un funcionario que no pagó sus impuestos hasta que Obama lo nominó a la Tesorería el que demande poderes extraordinarios del Congreso.

Todas estas medidas dejan muy claro que la agenda del Presidente Obama guía a los Estados Unidos hacia un Estado fascista. No me interesa saber si sus “intenciones” son nobles o no, porque no son las intenciones las que determinan el curso de una sociedad, sino el comportamiento de sus líderes. Solo queda por ver si el pueblo americano reconoce a tiempo la precaria situación en la que se encuentran sus libertades.

Sergio Calderón

TODO TIENE CONSECUENCIAS

Marzo 22, 2009

El espectáculo de congresistas “indignados” por la compensación suplementaria que recibieron algunos ejecutivos de AIG (compañía aseguradora) presagia tiempos turbulentos en la vida nacional. No es que la indignación no esté justificada, como expliqué en mi artículo previo (LOS “BONOS” DE AIG), sino que su comportamiento, y la política de Obama que se perfila en el horizonte representa un cambio radical en el sistema legal de los Estados Unidos. Las amenazas de confiscaciones punitivas mediante el código de impuestos, las promesas de “nuevas restricciones” al sistema de compensación de los ejecutivos de no solo bancos y entidades financieras, sino de otras empresas privadas, y la atmósfera de revancha publica contra empresarios alentada por la propia administración, debiera ser de extrema preocupación para todos los ciudadanos de este país.

Recordemos por un momento que la compensación suplementaria fue aprobada por los mismos congresistas que hoy denuncian con más energía a los ejecutivos, como ocurre con el Senador Chris Dodd, que en el transcurso de unas horas se dijo y se contradijo y después desvió la culpabilidad hacia el Secretario del Tesoro. Y no olvidemos que fué el propio Secretario del Tesoro, Tim Geithner, que como Presidente del Banco de Reserva de New York supervisó las transacciones de AIG por varios años, y que durante la transición de la Presidencia de Bush a Obama diseñó el programa de subsidio a AIG que permitió el pago suplementario a los ejecutivos y que hoy es de tanta controversia.

La hipocresía de los políticos es algo que lamentablemente aceptamos pasivamente y no le prestamos la atención que merece, y no nos provoca la indignación que debíamos expresar y reflejar en las elecciones excepto en raras ocasiones. Pero en este caso de los “bonos” la hipocresía ha llegado a un nivel difícil de ignorar.

Si el Presidente Obama y el Congreso Demócrata logran legislar las medidas que se proponen, nuestro sistema legal sufrirá golpes que provocará graves consecuencias económicas y tomaríamos un paso gigantesco en la evolución de un Estado fascista y potencialmente autoritario.

Hasta hace muy poco tiempo, la posibilidad de que el gobierno federal dictamine el proceso de compensación de los ejecutivos de las empresas privadas, o de derogar contratos arbitrariamente, era imposible de contemplar. Ya no lo es. Son propuestas de ley en el Congreso, y otras leyes se encuentran en estado de gestación o en una lista de espera.

Las consecuencias de estos cambios radicales en nuestra sociedad son difíciles de ignorar, porque el fracaso del colectivismo (socialismo, fascismo, y cualquiera de sus variantes) está bien documentado en la Historia.

Afortunadamente hay señales de que los ciudadanos de este país comienzan a comprender el impacto que tendría la agenda de este Presidente y del Congreso Demócrata, y la oposición está cobrando fuerza en momentos en que tradicionalmente las nuevas administraciones gozan de su “luna de miel” política. Esperemos que la oposición pueda abortar la política errada y peligrosa de la administración, porque todo tiene consecuencias y el país se encuentra al borde del precipicio.

Sergio Calderón

LOS “BONOS” DE AIG


Marzo 18, 2009

Se ha desatado una calurosa polémica en los medios de comunicación como resultado de la “compensación suplementaria” (“bonos”, según el anglicismo) que han recibido algunos ejecutivos de la empresa AIG, a pesar de que esa empresa sobrevive sólo gracias a unas enormes infusiones de capital del gobierno americano. Por supuesto, esos billones de dólares los tendremos que pagar los contribuyentes americanos, y por tanto no sorprende la indignación y la ira que se registra en los medios de comunicación y en las declaraciones públicas de los políticos, tanto Republicanos como Demócratas.

No es mi intención defender los “bonos”, porque es imposible justificarlos ante el espectáculo de una empresa en virtual bancarrota, mantenida a flote gracias al subsidio económico de los contribuyentes, y más aún cuando esa bancarrota es consecuencia de los riesgos desproporcionados que asumieron sus ejecutivos.

Para hacer el episodio más intolerable, los medios también reportan que una notable porción del subsidio de los contribuyentes ha llegado a las cajas de bancos extranjeros que irresponsablemente invirtieron en los productos y servicios de AIG.

Todo esto es indignante, pero como no me considero capacitado para cuestionar la criminalidad o culpabilidad legal (no dudo de la culpabilidad moral) de los ejecutivos de AIG, deposito mi confianza en el proceso judicial de esta nación.

Los políticos no se hicieron de esperar, desde el Presidente Obama, quien en una declaración pública exhortó al Secretario del Tesoro a impedir la entrega de la compensación suplementaria, hasta un Senador Republicano (Charles Grassley, de Iowa), quien en una supuesta metáfora demandó el “suicidio” de los ejecutivos.

La demagogia es parte de nuestra cultura moderna, lamentablemente, y los políticos la usan para justificar su agenda de aumentar los poderes del Estado, a medida que adquiere mayor control sobre la economía en general y sobre empresas privadas en particular. Demagogos como el Senador Barney Frank abogan abiertamente por la derogación de los contratos en nombre de la “justicia”, y propone que se imponga un impuesto confiscatorio a los ejecutivos que recibieron los llamados “bonos”. Olvídense del respeto por las leyes en este país…. En una “crisis”, todo vale….

Yo creo que es necesario analizar otros aspectos de esta polémica, porque son ignorados por los medios de comunicación en la galopada a perseguir y castigar los “ejecutivos”, los chivos expiatorios del momento y representantes del “capitalismo” y de la “avaricia”.

En primer lugar, la corrupción, los abusos, y la criminalidad, no son características representativas de las empresas privadas. Ocurren, como nos recuerda el caso reciente de Bernard Madoff, pero son casos aislados y perseguidos por la justicia. Ocurren con mucha más frecuencia en la política, porque el gobierno tiene el poder para dispensar favores y de abusar el monopolio de sus responsabilidades, algo que no es posible en la competencia intensa del mercado de servicios y productos. El poder corrompe.

En el caso de AIG, la indignación justificada de los ciudadanos ocurre porque el Estado decidió subsidiar la empresa y convertirla en la responsabilidad de los contribuyentes. AIG, como consecuencia de sus decisiones privadas, hubiera tenido que cerrar sus puertas sin la ayuda del Estado. Las víctimas de este episodio hubieran sido sus accionistas, empleados, etc., pero no todos los contribuyentes americanos. La indignación, en mi opinión, debe ser dirigida a los políticos que decidieron “ayudar” a esta empresa, y debiera servir como advertencia para que no repitan el error en el futuro. Pero lo dudo, porque la inclinación de los demagogos es de expandir la jurisdicción del Estado en asuntos económicos.

La “intervención”, o la “nacionalización” de AIG señala el camino por donde nos lleva la administración de Obama. La retórica de la clase política en Washington, y aquí incluyo a algunos Republicanos junto con los Demócratas, es de que “nosotros (el Estado) somos los dueños”, y por tanto tenemos el derecho de abrogar contratos, como ocurre con estas compensaciones suplementarias, y de “dar órdenes” a los administradores de las empresas.

Ese paso es muy peligroso, porque delata la intención de suplantar las decisiones económicas de las empresas privadas con las exigencias de los burócratas del gobierno que cada día asumen un mayor papel en la planificación y la administración de la economía americana. Es un paso adicional en el camino hacia el fascismo en los Estados Unidos.

Sergio Calderón

LA VISION DE OBAMA

Febrero 25, 2009

No hay duda de que el Presidente Obama es un buen orador, carismático, que cree firmemente en sus propuestas, y que proyecta pasión cuando las defiende. Pero la retórica no promueve el crecimiento económico, ni ofrece protección contra las conspiraciones de nuestros enemigos, ni garantiza un resurgimiento de la prosperidad.

En su discurso anoche en la sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos, Obama presentó su agenda para la nación durante los próximos cuatro años. Los congresistas del Partido Demócrata aplaudieron con gran entusiasmo mientras el Presidente detallaba como el gobierno federal dirigirá la economía nacional para hacerla más competitiva, más “verde” (ecológicamente hablando), más “justa”, y sobre todo, más próspera. ¿Cómo? Obama exhortó al Congreso a enfocar su esfuerzo en cambiar la trayectoria de la nación en tres sectores principales, de una vez por todas: la salud, el sector energético, y la educación. El Presidente ha declarado su intención de utilizar el poder del Estado para efectuar los cambios que él considera “necesarios”, y de hacerlo lo más pronto posible.


Hace más de dos siglos, los individuos que emigraron a estas tierras temían el poder del Estado. La Constitución que redactaron tuvo como objetivo principal delimitar los poderes del Estado, porque desconfiaban de los sistemas políticos europeos, y otorgarle al individuo una serie de derechos inalienables que le pertenecen debido a su naturaleza como ser humano, no porque el Estado se los “concede”. La Constitución deja bien establecido el concepto de la soberanía del individuo y la subordinación del Estado a los derechos de los ciudadanos.

Pero eso fue hace muchos años….

Anoche el Presidente Obama se dirigió a la nación como si fuera el Administrador Supremo de una compañía privada, con el derecho de apostar las estrategias que la deben guiar, y de manejar sus recursos de acuerdo con su visión del futuro. Si nos refiriéramos a una compañía privada, no tendría objeción; son los accionistas los que ponen en riesgo sus inversiones. Si la estrategia del Administrador Supremo no produce las ganancias prometidas, el daño se limita a una de miles de compañías privadas que compiten en el mercado libre. En esa competencia hay ganadores y perdedores, y es parte del funcionamiento saludable del mercado libre.

Por supuesto, ya esos conceptos han sido desechados. Hoy es el Estado quien decide los ganadores y los perdedores.

Una nación no es propiedad del Presidente ni tampoco del Congreso, a pesar de que son legítimamente electos. Es por eso que los Fundadores de esta nación redactaron y aprobaron una Constitución que ha perdurado por más de dos siglos. No es jurisdicción del Estado decidir cuáles bancos merecen subsidios y cuáles no, cuáles fuentes de energía merecen “inversiones” (dinero de los contribuyentes) del Estado, y cuáles son limitadas en su uso, como ocurre con la energía nuclear (que Obama nunca mencionó en su discurso lamentando la “dependencia energética” del país), cuáles hipotecas deben ser renegociadas y cuáles no, etc.

Nada de eso importa ya, y lamentablemente, la mayoría de los ciudadanos en los Estados Unidos perciben al Estado como dueño del futuro de la nación, y al Presidente como su Administrador Supremo. Y para asegurar que la visión del Estado como Soberano en Jefe perdure, el Presidente Obama ha decidido “invertir” aun más dinero de los contribuyentes en un sistema de educación público fracasado en su objetivo de educar a los jóvenes, pero exitoso en cambiar las premisas de nuestro sistema Constitucional (leer “El Talón de Aquiles”, Junio 2008).

Durante el periodo presidencial de Franklin Delano Roosevelt (FDR), el Presidente cambió radicalmente las instituciones de este país, y la crisis económica de aquel momento justificó la expansión de los poderes del Estado a niveles sin precedentes en la Historia de los Estados Unidos. Afortunadamente, en una gran ironía histórica, debido a sus enormes costos humanos, la Segunda Guerra Mundial promovió la recuperación económica del país. La muerte de FDR y la ascensión al poder de Harry Truman, un hombre sencillo, con ese sentido común que siempre ha caracterizado al pueblo americano, terminó con la pesadilla del “New Deal”, aunque quedó su legado, con el que vivimos hasta el día de hoy.

El país se enfrenta hoy a una crisis económica de gran magnitud, y aunque su resolución depende de las medidas que adopte el gobierno federal, y nada garantiza su éxito o su fracaso, las condiciones filosóficas y culturales no son propicias para que la economía regrese a previa vitalidad. Hasta ahora, las medidas adoptadas se justifican porque de acuerdo con sus promotores, el “capitalismo de mercado” ha fracasado, y por tanto al Estado no le queda más remedio que asumir el rol de Administrador Supremo. El Estado decidirá el futuro de los bancos, de la política de crédito, y decidirá cuáles proyectos merecen subsidios federales y cuáles no, cuáles grupos de contribuyentes merecen ayuda y cuáles necesitan “contribuir” al futuro de la nación con sus recursos. From each according to his ability, to each according to his needs. El Estado decide quién es quién.

Esa era la visión, el sueño, de los pensadores colectivistas (socialistas y fascistas) del Siglo 20. Hoy la hereda el Presidente Obama y el Congreso Demócrata.

Sergio Calderón

VACACIONES Y EL ESTIMULO ECONOMICO

Enero 28, 2009

Mientras el Congreso considera como gastar más de un TRILLON de dólares para “estimular” la economía, yo me voy de vacaciones por tres semanas, haciendo lo que puedo también en la misma dirección. Regreso a fines de Febrero, para continuar mis comentarios sobre esta nueva fase que comenzó con la toma de posesión del Presidente Obama.

Desafortunadamente, el Partido Republicano no ofrece una oposición significativa, en parte porque comparte las premisas filosóficas del Partido Demócrata, y sólo se diferencia en grado, no en sustancia. Lo único que deseo antes de irme es que los congresistas Republicanos voten en contra de esta ley, que la ley sea responsabilidad exclusiva del Partido Demócrata, junto con las consecuencias de la misma.

Durante mis vacaciones terminaré de leer un libro que se los recomiendo a todos, “The Forgotten Man”, de Amity Shlaes, que detalla la historia política y económica de los Estados Unidos durante la década de los años 20 y 30. Por lo que he leído hasta ahora, los paralelos que se pueden apreciar entre lo que ocurre hoy y el proceso que culminó con la Gran Depresión son notables, desde la elección de un Presidente carismático al principio de una crisis económica hasta la expansión radical del control del Estado sobre la economía del país. Los Estados Unidos emergió de la Gran Depresión una sociedad muy diferente, más dependiente de los caprichos del Estado, y creo que sucederá lo mismo cuando podamos reflexionar sobre la historia de nuestros tiempos.

Sospecho que la nueva ley será sólo la primera de muchas que vendrán. Después de todo, la lista de mendigos que mencioné en artículos previos crece, y crece, y crece, y la inclinación del Presidente Obama y el Congreso de la Sra. Pelosi y el Sr. Reid para dispensar favores no tiene límites.

Sergio Calderón

COMENTARIOS CORTOS

Enero 26, 2009

En un momento pensé crear una página adicional en el “blog” para escribir comentarios cortos sobre noticias del día, pero no estoy satisfecho con el resultado, así que hoy elimino esa sección. A continuación, los comentarios que escribí en esa página:

DE NUEVO LOS RUMORES SOBRE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO

Enero 15, 2009

Desde principios de la semana, los medios de comunicación especulan sobre la inminente muerte de Fidel Castro. Comenzando con la incontinencia verbal acostumbrada de Hugo Chavez, quien “anunció” al mundo que “el Fidel que recorría las calles no regresará”, y que había que recordarlo mas allá de su vida física, los politólogos ahora especulan, de nuevo, que el anciano dictador se encuentra en un estado de coma.

Nada me agradaría más que creer los rumores y celebrar la muerte de un ser tan despreciable y que tanto daño le ha hecho a tantas generaciones de cubanos. Pero me mantengo escéptico, no porque los argumentos sobre su estado de coma no tengan fundamento, sino porque los he escuchado demasiadas veces en el pasado.

No obstante, Fidel Castro, a pesar de la adulación que recibe de famosos actores de Hollywood, de demasiados gobernantes, y de los ilusos que todavía creen en el socialismo como el camino del progreso, es un ser humano como otro cualquiera, y su fin no está muy lejos.

Por mi parte, le deseo una muerte dolorosa y difícil, pero la muerte, sin titubeos. No soy de los que dicen “yo no le deseo la muerte a nadie”; NO. Le deseo la muerte, y la celebraré en cuanto ocurra.

LEON PANETTA COMO DIRECTOR DE LA CIA?

Enero 9, 2009

El Presidente Electo Obama acaba de nombrar a Leon Panetta como Director de la CIA. ¿Quién es Leon Panetta? Leon Panetta representó a su Distrito federal en el Congreso de los Estados Unidos durante 16 años, y ocupó el cargo de Jefe de Despacho del Presidente Bill Clinton durante 3 años de su administración.

Los que lo conocen dicen que es “muy buena persona”, y su experiencia laboral, totalmente en la política, incluye algún conocimiento sobre los presupuestos federales. ¿Son esas razones suficientes para considerar a este individuo como Director de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos en un momento en el que este país se encuentra asediado por grupos terroristas y regímenes agresivos resueltos a destruir nuestra civilización?

Creo que la nominación de este señor como Director de la CIA es un acto motivado por lealtad política e ignora las necesidades fundamentales de la nación en momentos muy peligrosos.

EL PRESIDENTE BUSH APRUEBA AYUDA A GM Y CHRYSLER

Diciembre 19, 2008

El Presidente Bush aprobó hoy la extensión de casi $20B a las empresas automovilísticas americanas para prevenir la bancarrota inmediata de las mismas. El dinero proviene de los fondos del TARP (Troubled Asset Relief Program), un programa de emergencia aprobado por el Congreso supuestamente para “salvar” al sistema financiero.

Permitiendo el uso de esos fondos para subsidiar a una industria privada que no tiene nada que ver con el sistema financiero, el Presidente Bush abre las puertas para la larga lista de empresas con dificultades financieras que demandarán ayuda del gobierno federal. Es un precedente peligroso que la nueva administración podrá aprovechar en su cruzada para cambiar la economía americana.

CAROLINE KENNEDY / SARAH PALIN

Diciembre 17, 2008

Con todo el alboroto que formaron los medios de comunicación tradicionales con la nominación a la Vicepresidencia de Sarah Palin, Gobernadora de Alaska, estoy esperando la consternación de esos mismos medios con la inminente nominación al Senado de los Estados Unidos de Caroline Kennedy.

Durante la campaña presidencial, los medios atacaron duramente a Sarah Palin por su “escasa experiencia”, le crearon una caricatura (popularizada por Saturday Night Live) que la representaba como una campesina ignorante, y trivializaron su candidatura. Vamos a ver que hacen ahora, cuando Caroline Kennedy se “auto-nomina” para el escaño desocupado por Hillary Clinton en el Senado federal, si la atacan con la misma virulencia que atacaron a Sarah Palin. Lo dudo.